La Mona Lisa en el Museo del Louvre
El retrato enigmático de Leonardo da Vinci es la pintura más famosa del mundo, y atrae a millones de visitantes cada año a la Salle des États del Louvre.
El retrato enigmático de Leonardo da Vinci es la pintura más famosa del mundo, y atrae a millones de visitantes cada año a la Salle des États del Louvre.
Pintada por Leonardo da Vinci entre 1503 y 1519, la Mona Lisa es la obra maestra más celebrada del Louvre. Su sonrisa misteriosa, sus sutiles sombras sfumato y su presencia casi viva han fascinado a los visitantes durante siglos, convirtiendo este pequeño retrato en un icono global del arte renacentista.
Hoy, la pintura se exhibe detrás de un vidrio protector en la grandiosa Salle des États. Las multitudes se reúnen desde la apertura hasta el cierre para echar un vistazo, convirtiéndola en la parada más deseada de cualquier visita al Louvre y en un destacado imprescindible para quienes visitan París por primera vez.
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El uso sutil del sfumato por parte de Leonardo crea una expresión que parece cambiar según el lugar desde el que la observe, convirtiendo la sonrisa de la Mona Lisa en uno de los grandes misterios de la historia del arte.
En 1911, la Mona Lisa fue robada del Louvre y permaneció desaparecida durante dos años. El robo acaparó titulares en todo el mundo y transformó la obra en una celebridad mundial.
La pintura está protegida actualmente por un vidrio antibalas, control climático y una plataforma elevada que gestiona el flujo constante de visitantes en la Salle des États.
Observe con atención las transiciones suaves entre luz y sombra en el rostro y las manos de la retratada: la técnica del sfumato de Leonardo otorga a la figura una sensación inquietante de vida y profundidad.
La Mona Lisa está compuesta como un retrato a tres cuartos, dispuesto frente a un paisaje onírico de ríos sinuosos y montañas lejanas, que combina la observación con la imaginación.
Para disfrutar de mejores vistas, busque franjas de primera hora de la mañana o más tarde por la noche y colóquese en los extremos de la sala, donde el ángulo suele ofrecer líneas de visión más claras a través del público.
Se permite fotografiar sin flash, pero no se permiten trípodes, palos para selfies ni luces potentes. Prepárese antes de llegar al frente para aprovechar al máximo su momento.
Las entradas del Louvre sin colas o las visitas guiadas con Tiqets le ayudan a entrar a tiempo y a dirigirse directamente a la Salle des États; luego podrá continuar con otros destacados como Venus de Milo y la Victoria alada.